Tu llamastes a un hombre: amigo, que fuerte, amigo de Dios, amigo del creador y hacedor de lo visible e invisible, el amigo habla cara a cara como hablastes con Moisés, el amigo te obedece y confía como lo hizo Abraham, el amigo de Dios es capaz de entrar como Daniel en una cueva llena de leones y dormir confiado. ¡Señor yo quiero ser tu amigo! no quiero ser un desconocido, alguien sin relación, uno más en medio de tanta gente, y sin embargo se que el precio a pagar es alto. Amigo es aquel que te dice las verdades, que te aconseja bien, que tiene la confianza de presentarse a la hora más incierta y sabes, que no te dejará sin provisión. Cuando veo tu Palabra Jesús, me llama la atención, como la sunamita en el cantar de los cantares, le dice a su amado, ¡Ponme como un sello en tu corazón! asi quiero estar sellado, arrinconado, saturado de ese amor puro que transforma el corazón. Hoy te digo Santo Espiritu, ¡Quiero ser tu amigo! Tu siervo Jesús.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.