Dios le prometió al pueblo de Israel,una tierra fructífera, una promesa gloriosa, una bendición grande sin duda, lo que ellos no sabían es que esa tierra estaba ocupada por gigantes, por pueblos más numerosos que ellos, y si querían entrar y poseer la promesa, tendrían que luchar y esforzarse. Jesús nos dijo que el diablo viene para robar matar y destruir y aunque fue vencido en la cruz, nosotros como hijos de Dios tendremos que atar a ese hombre fuerte para saquear sus bienes. El apóstol Pablo nos dice que nuestra lucha es espiritual, que oremos en todo tiempo con toda oración y suplica en el espíritu. que estemos alerta, pues el conflicto sigue, y nuestras armas no son carnales, sino espirituales, Seamos fuertes y valientes para pelear la buena batalla de la fe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.