El Apóstol Pablo expresaba estas palabras: He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación, y él lo podía decir con toda autoridad pues había pasado por ayunos, por cárcel, por apedreamientos... Vivimos en una sociedad exigente, y esa forma de vivir nos afecta, pensamos que necesitamos tantas cosas, y sin darnos cuenta somos como adictos a todo lo que nos exponen los medios. El dominio propio, la sabiduría, y la negación de nuestro yo, serán imprescindibles para no ser arrastrados por el marketing que nos atrapa. ¡No necesitamos de tantas cosas para ser feliz! Al estar vacíos de Dios nos llenamos con cualquier cosa que nos ofrecen, distraemos nuestro corazón engañoso, y nos apartamos cada vez más de aquel que lo llena todo, en todo: Jesucristo el Hijo de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.