La iglesia de Jesús se reunía cada día en los tiempos apostólicos, partían el pan, tenían comunión unos con otros, esto creaba un lazo de familiaridad, y se ayudaban mutuamente. Seria dificil en estos tiempos tener un estilo de vida parecido, por nuestra manera de vivir. Pero bien es cierto que necesitamos volver de nuevo a esta armonía que ellos tenían. Para ello es necesario relacionarnos como pueblo de Dios de una manera más cercana. No podemos conformarnos a ser creyentes de un solo domingo. Si hemos puesto a Jesús en primer lugar, necesitamos se hospitalarios, reunirnos con más frecuencia, crear lazos de amistad los unos con los otros. Dice el salmista:¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Cuando esto sucede, y se cumple, Dios derrama, bendición y vida eterna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.