Cuando somos agradecidos, mostramos humildad, y reconocemos que no merecemos nada, ocurren cosas muy especiales a nuestro alrededor. Lo que de gracia damos de gracia lo recibimos. Unos, ya nacen con esta condición, lo aprendieron rápidamente, otros lo tuvieron que aprender a base de tribulaciones, problemas y situaciones difíciles, se vieron obligados a dejar su orgullo, su altivez, su sabiduría, y fueron humillados, porque Dios resiste a los soberbios y le da gracia a los humildes.La vida es una escuela, unos aprenden mas rápido que otros, y algunos, desgraciadamente muchos, mueren en su arrogancia. Ser agradecido es una llave que te abre puertas, se te reconoce, se te valora. y a fin de cuentas, de que nos vale, pues, nada hemos traído a este mundo y nada nos llevaremos. Seamos pues agradecidos.
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