Nuestro Padre Dios envió el Espíritu Santo para que estuviera con nosotros para siempre, Él es el consolador, nuestro abogado y nuestro maestro. Él nos guía a toda verdad, y por lo tanto nuestra comunión con él ha de ser constante. Sin Él, no hay victoria, sin el estamos perdidos. Jesús nos dijo: No os dejaré Huérfanos, vendré a vosotros, esta es una gran promesa, y necesitamos acercarnos cada día, para entender cuál es su voluntad, y ser guiados por su preciosa persona. "Espíritu Santo envía tu fuego, purificame, limpiame, lléname de ti y transforma todo mi ser, quiero conocerte más y más, perdóname por todo el tiempo que no te he honrado, que no hemos tenido relación, hoy me postro y te pido perdon, te doy gracias por guardarme, por ser mi compañero, aun cuando yo no estaba consciente, Gracias Señor."
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.