El apóstol Pablo, nos dice que él olvidaba lo que quedaba atrás y se extendía hacia delante. Esto nos recuerda que nosotros tenemos que dejar las cargas que nos traen peso, recuerdos que no podemos arrastrar permanentemente. Nadie puede avanzar sin soltar las cargas del pasado. Para extendernos hacia delante necesitamos ir ligeros, porque solo aquellos que han aprendido a perdonar, a soltar las cargas de opresión podrán alcanzar las metas. Dios quiere restaurar nuestras vidas, y lo primero que hace en nosotros es sanar nuestras heridas . Si ministramos, predicamos, aconsejamos y aun no hemos sido sanos, lo que hablará en nosotros serán los recuerdos del pasado, y no podremos ver las maravillas del presente y lo que Dios nos tiene preparado en el futuro. Dios restaurará lo que el pulgón y la langosta Comió.
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