No siempre aprendemos, el tener más edad, no necesariamente es tener más madurez, mas educación o más sabiduría, de hecho pueden haber personas muy jóvenes y ser sabios e inteligentes. Nuestro carácter nos juega malas pasadas, el orgullo muchas veces se antepone a la razón, el creerse alguien cuando en realidad uno no es nada. Parece fácil, pero existen cuerdas y ataduras alrededor de nosotros que aun a sabiendas que hemos actuado mal, no somos capaces de acercarnos a nuestro semejante y reconocer nuestra falta. Antes bien dice la palabra de Dios, que seamos perdonadores, sensibles, humildes, mansos, pero la realidad es que muchas veces se rompen amistades, simplemente por falta de honradez, por no reconocer que nos hemos equivocado, como si eso fuera algo horrible e imperdonable, pero el amor dice el Señor cubrirá multitud de defectos.
Pastor Luis Quiros
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