Jesús nos advierte con honestidad: "Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen" (Lucas 17:1). Los golpes, las traiciones y los dolores en este mundo son inevitables. No puedes controlar las ofensas de otros ni evitar que la vida te sacuda, pero sí decides cómo reaccionar.Hoy, el Señor te llama a blindar tu corazón. La fe no nos hace inmunes a las dificultades, sino invencibles ante ellas. No permitas que el tropiezo cause tu caída, ni caigas en la trampa de pagar con la misma moneda. Dios es tu defensor Justo. En lugar de amargarte por las piedras del camino, úsalas como escalones para crecer. Guarda tu testimonio, camina firme y mantén tu espíritu limpio. Quien te hizo tropezar responderá ante Dios; tu único deber es seguir avanzando con gracia, perdón y la frente en alto. Amén.
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