Necesitamos ser guiados por el Espíritu Santo y afinar nuestro oído para poder seguir sus instrucciones. Vivimos en un mundo lleno de ruido constante. Voces externas, preocupaciones y distracciones diarias saturan nuestra mente, bloqueando la frecuencia divina. El Espíritu Santo no suele gritar; Él nos habla con un silbo apacible. Si no cultivamos el silencio intencional, perderemos Sus indicaciones precisas.Afinar el oído espiritual requiere disciplina diaria. Se logra mediante la oración sincera y el estudio constante de la Biblia. Al alinear nuestro corazón con Su verdad, Su voz se vuelve clara y reconocible. Ser guiados por Él no es un evento automático, sino una relación de dependencia mutua. Hoy, decide apagar las distracciones externas. Detén tu marcha, respira profundo y busca un momento a solas con Dios. Escucha con atención, obedece Su dirección y camina bajo Su perfecta guía protectora.
Creciendo en Cristo
Cumpliendo el llamado de Jesús: ¡¡A todas las Naciones!! PASTOR LUIS QUIROS.- ¿QUIERES FORMAR PARTE DE ESTE MINISTERIO? E S C R I BE N O S : luismquiros@gmail.com IGLESIA RESTAURACION TERRASSA www.restauracionterrassa.com HORARIOS DE REUNIÓN LUNES DE 7 A 8 DE LA TARDE ORACIÓN VIERNES DE 7 A 8.15 DE LA TARDE PLENARIA DOMINGOS DE 11 A 13 HORAS PLENARIA ESTAMOS EN AV. DE MADRID 30 TERRASSA WHATSAPP +34670209338 EMAIL luismquiros@gmail.com
lunes, 22 de junio de 2026
domingo, 21 de junio de 2026
cinco minutos en su presencia 21 de junio
La gracia de Dios hacia nosotros nos consume de tal manera que es todo de Él y nada de nosotros. La gracia de Dios es un misterio profundo que transforma nuestra existencia por completo. Cuando su amor inmerecido nos alcanza, no deja espacio para el orgullo personal. Su gracia nos consume de tal manera que desvanece cualquier intento humano de figurar. En esta realidad espiritual, entendemos que todo es de Él y nada es de nosotros.Nuestros talentos, logros y respiración dependen exclusivamente de su fidelidad. Intentar atribuirnos el mérito de nuestra salvación o bienestar es ignorar la inmensidad de su sacrificio. Su favor borra nuestro egoísmo. Nos vacía de ambiciones vanas para llenarnos con su presencia eterna.Vivamos hoy rendidos ante este amor absoluto. Permitamos que su soberanía dirija cada decisión y pensamiento. Al final del día, nuestra mayor victoria será reconocer que nuestra vida es un reflejo de su gloria. Todo el honor le pertenece a Él, por siempre.