Cuando las respuestas tardan, preguntamos si Dios nos ha oído. La espera puede sentirse vacía, pero el Señor no está ausente en el silencio. Él ve las oraciones que repetimos, las lágrimas que escondemos y actos de fe que nadie nota.
Una semilla crece bajo la tierra antes de mostrar su brote verde. Así, Dios obra más allá de lo que alcanzamos a ver. Esto no significa que debas ignorar tus preguntas ni fingir que esperar es fácil. Cuéntale con sinceridad lo que sientes y deja que sus promesas afirmen tu corazón.
Elige hoy un paso fiel. Habla con bondad, sigue haciendo lo correcto y pídele fuerzas para esperar sin perder esperanza. El tiempo de Dios no es descuido; su amor permanece cerca en cada temporada. Cuando llegue la respuesta, quizá reconozcas cómo Él fortaleció tu confianza. Mientras tanto, estás sostenido por quien nunca te olvida.
Pastor Luis Quiros
Versículo: «Espera en Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón.» — Salmo 27:14


