A veces llegas cansado, con preguntas y pocas fuerzas. No ocultes tu cansancio ante Dios. Él conoce tu historia, ve lo que nadie nota y te invita a acercarte con confianza. Su presencia no depende de que tengas todo resuelto.
La Biblia nos recuerda que el Señor da fuerzas al cansado. Quizá hoy no cambie de inmediato lo que te preocupa, pero puedes recibir ánimo para dar el siguiente paso. Detente un momento, respira y habla con Jesús con tus propias palabras. Pídele sabiduría para lo que puedes hacer y paz para dejar en sus manos lo que no controlas.
No midas tu valor por cuánto produces ni por lo rápido que avanzas. Eres amado por Dios también en tus pausas. Mañana traerá nuevas oportunidades; hoy basta con caminar junto a Él. Su fidelidad te acompaña, y su gracia renovará tu esperanza poco a poco.
Pastor Luis Quiros
Versículo: «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.» — Isaías 40:29


