Dios siempre es el que mejor te valora, incluso cuando el mundo te hace sentir invisible o insuficiente. Los seres humanos solemos medir nuestro valor basándonos en los logros, la apariencia o la opinión de los demás. Sin embargo, estas etiquetas son frágiles y cambiantes. El amor de Dios por ti es constante, profundo y eterno. Él te diseñó con un propósito único y conoce cada rincón de tu corazón. Para el Creador del universo, eres una obra maestra de inestimable valor, alguien por quien valió la pena darlo todo. No busques la aprobación en lugares equivocados ni permitas que los rechazos definan tu identidad. Cuando te sientas desanimado, recuerda quién eres a los ojos de tu Padre celestial. Tu verdadera valía no depende de lo que haces, sino de a quién le perteneces. Descansa hoy en Su amor incondicional. Amén.
Pastor Luis Quiros
