La escritura nos enseña que tenemos que ser diligentes, es decir rápidos en hacer lo que nos toca. Muchas veces desobedecemos a Dios por causa de nuestra pasividad. Dejamos de hacer lo que conviene simplemente por pereza, y cuando queremos actuar, la presión del enemigo, los pensamientos en contra, y la incredulidad, hacen que no hagamos lo que Dios desea. El diablo actúa bajo persuasión, nos convence de hacer lo contrario, o nos entretiene de diversas maneras. Siendo así, dejamos de orar, dejamos de hacer nuestro devocional, y postergamos para otro momento lo que debería ser prioritario. El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada. Hoy es un buen dia para cambiar esos hábitos que arruinan nuestra vida espiritual. Seamos rápidos para obedecer a Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.