La maldad ha existido desde siempre, desde la caída del hombre en el huerto del Edem el hombre y la mujer conviven con el pecado en una lucha continua contra el mal. La humanidad se contiene de hacer daño por su propio egoísmo, no roba porque puede ser atrapado y avergonzado, o quizás detenido y ser encarcelado. No mata porque las leyes lo detienen, y aun así la maldad ha veces es tan grande que nada importa. La ira y la impiedad se revelan, la mentira, la depravación están en constante aumento. La gente le echa la culpa a Dios, pero la realidad es que El hombre sin Dios y sin ser libertado del pecado seguirá siendo malo. Solo aquel que ha venido a los pies de Jesús y reconoce su maldad, podrá ser libre. El pecado es una cadena que arrastramos y solo Dios puede libertarnos. Recibe en este dia la libertad gloriosa de los hijos de Dios, entregándote al único Salvador: Jesucristo.
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