Con la sabiduría de Dios uno puede alcanzar cualquier propósito, cualquier meta. Salomón fue el hijo del rey David, cuando murió su padre, tuvo un encuentro con Dios, y Dios le habló que pidiese un deseo. El no pidió riquezas ni poder militar, no pidio cosas físicas que se pudieran agotar, el pidio sabiduria para gobernar. A Dios le agradó tanto su petición que además de ser el hombre más sabio conocido, le dio poder y riquezas hasta que sobreabundó. La sabiduría supera al oro y a la plata, porque el hombre sabio, siempre tendrá recursos, sabrá salir de los problemas, y controlar las situaciones. El el libro de proverbios, el Señor nos dice: Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Apartemos la ignorancia de nuestra vida y velemos por tener lo que Dios considera importante: La sabiduría.
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