Cuando Dios te llama a su servicio, te abre de tal manera el entendimiento, que no te cabe la menor duda que es El, las dudas se disipan, y exclamas como el Profeta Isaías "Heme aquí"
Muchos se preguntan ¿Cuál es mi llamado? pensando que van a ser pastores o profetas, o evangelistas, pero Dios no empieza con nosotros con grandes cosas, nos prueba, nos ofrece quizás ministerios y trabajos que muy pocos quieren realizar, tal vez, la escuela dominical, tal vez servir de Ujier, o limpiar la iglesia. La palabra nos dice que si somos fieles en lo poco Dios nos pondrá en lo mucho. ¿Como confiara Dios su rebaño a una persona inexperta y descuidada? Nos observa, primero, instruye nuestro corazón, nos pone pasión y amor por las almas y nos prueba. Si te encuentras en este tiempo de proceso, ten paciencia, Dios sabe el tiempo y el momento.