Hay días en que las preocupaciones se juntan y parece difícil encontrar calma. En esos momentos, no tienes que fingir que todo está bien ni cargar solo con lo que te inquieta. Puedes acercarte a Dios tal como estás y contarle con sinceridad qué te pesa.
El Señor no promete una vida sin dificultades, pero sí promete estar contigo. Su presencia sostiene cuando falta fuerza, alumbra el siguiente paso y recuerda que tu historia no está fuera de sus manos. A veces la respuesta no llega de inmediato; aun así, puedes respirar, orar y avanzar poco a poco, confiando en que Dios no te abandona.
Hoy elige entregar una preocupación a Jesús. Pídele paz para este momento y sabiduría para lo que viene. No necesitas resolverlo todo ahora. Camina con fe: el Dios que te acompaña conoce tu necesidad y te dará fuerzas para seguir.
Pastor Luis Quiros
Versículo: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.» — Salmo 46:1

