Hay días en que una palabra amable llega cuando la necesitamos. Dios suele animarnos por medio de personas que escuchan, acompañan y ofrecen ayuda. No subestimes el bien que puedes hacer hoy con una llamada, una sonrisa o una oración.
Jesús nos enseña a amar con hechos sencillos. No hace falta tener respuestas para estar cerca de alguien; a veces basta con compartir tiempo y recordar que nadie está solo. Cuando seas tú quien necesite apoyo, permite que otros te acompañen. Recibir cuidado es reconocer la bondad de Dios.
Pide al Señor ojos atentos para ver quién necesita ánimo y un corazón para servir sin buscar aplausos. Él puede usar tus gestos para sembrar esperanza. Adelante confiando en que su amor te sostiene y te invita a compartir consuelo. Sé instrumento de paz: una vida tocada por la gracia puede ayudar a otra a levantarse.
Pastor Luis Quiros
Versículo: «Animaos unos a otros, y edificaos unos a otros.» — 1 Tesalonicenses 5:11


