El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Esta promesa de Salmo 91:1 no es solo poesía; es una invitación a vivir en la presencia constante de Dios. Habitar significa permanecer, no visitar de vez en cuando. Cuando hacemos de Él nuestro refugio diario, Su protección se vuelve real: nos cubre del miedo, de la ansiedad y de las tormentas de la vida.Bajo Su sombra encontramos descanso verdadero. No porque desaparezcan los problemas, sino porque Su paz nos sostiene en medio de ellos. Hoy puedes elegir habitar allí: en la oración, en Su Palabra y en la confianza sencilla. Él no falla. El Altísimo te cuida con ternura y poder. Descansa en Su abrigo y verás Su fidelidad.
pastor Luis Quiros.

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