"Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana." (1 Tesalonicenses 2:1).A veces sentimos que nuestros esfuerzos por compartir el amor de Dios caen en saco roto. Oramos por alguien, sembramos una palabra de aliento o servimos en silencio, y no vemos resultados inmediatos. El desánimo intenta susurrar que todo ha sido inútil. Sin embargo, este versículo nos recuerda una verdad eterna: en el reino de Dios, ningún acto impulsado por la fe queda en el olvido.Cada semilla de amor que plantas tiene un propósito divino. Aunque tus ojos físicos no lo perciban hoy, el Espíritu Santo está trabajando en los corazones bajo la superficie. Camina con la frente en alto y la confianza renovada. Tu dedicación, tus oraciones y tu servicio están dando frutos eternos. Sigue avanzando con fe, porque tu labor en el Señor jamás será en vano. Amén.
Pastor Luis Quiros
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.