Hay etapas en las que esperamos una respuesta, una puerta abierta o un cambio que parece tardar demasiado. En esos días, recuerda que Dios no se ha olvidado de ti. Aunque no veas lo que esperas, Él sigue obrando con amor y conoce el momento oportuno.
Esperar no significa quedarse sin esperanza. Puedes seguir haciendo el bien, cuidar a quienes tienes cerca y llevar tus preguntas al Señor. La oración no siempre cambia de inmediato la situación, pero nos acerca a Aquel que sostiene nuestro corazón y nos da fuerzas para cada jornada.
No midas la fidelidad de Dios por la rapidez de tus respuestas. Mira cuánto te ha acompañado hasta aquí y confía en que también caminará contigo mañana. Si hoy solo puedes dar un paso pequeño, dalo con fe. Jesús permanece a tu lado, y su amor no llega tarde ni se agota.
Pastor Luis Quiros
Versículo: «Bueno es Jehová a los que en él esperan.» — Lamentaciones 3:25

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