Dice el Señor:Hijo mío, no olvides mi enseñanza y guarda en tu memoria mis mandatos.
Leemos y olvidamos, porque no leemos con el pensamiento, lo hacemos con nuestros ojos, pero Dios va mas allá y el quiere que grabemos en nosotros sus palabras. En el antiguo pacto Dios escribió en unas tablas de piedra, no lo hizo en papiro, no utilizo tinta, su propio dedo como si fuera un láser, esculpió los diez mandamientos, una norma eterna de comportamiento moral para el hombre y la mujer. En este tiempo, el quiere usar nuestro corazón, nuestra mente, para que no olvidemos su palabra. Ella es la que nos habla, nos aconseja, nos enseña, y reprende por medio del Santo Espíritu La palabra nos dice que no desechemos al que nos habla desde los cielos, es tiempo de oír la voz de Dios.