Necesitamos ser guiados por el Espíritu Santo y afinar nuestro oído para poder seguir sus instrucciones. Vivimos en un mundo lleno de ruido constante. Voces externas, preocupaciones y distracciones diarias saturan nuestra mente, bloqueando la frecuencia divina. El Espíritu Santo no suele gritar; Él nos habla con un silbo apacible. Si no cultivamos el silencio intencional, perderemos Sus indicaciones precisas.Afinar el oído espiritual requiere disciplina diaria. Se logra mediante la oración sincera y el estudio constante de la Biblia. Al alinear nuestro corazón con Su verdad, Su voz se vuelve clara y reconocible. Ser guiados por Él no es un evento automático, sino una relación de dependencia mutua. Hoy, decide apagar las distracciones externas. Detén tu marcha, respira profundo y busca un momento a solas con Dios. Escucha con atención, obedece Su dirección y camina bajo Su perfecta guía protectora.
Cumpliendo el llamado de Jesús: ¡¡A todas las Naciones!! PASTOR LUIS QUIROS.- ¿QUIERES FORMAR PARTE DE ESTE MINISTERIO? E S C R I BE N O S : luismquiros@gmail.com IGLESIA RESTAURACION TERRASSA www.restauracionterrassa.com HORARIOS DE REUNIÓN LUNES DE 7 A 8 DE LA TARDE ORACIÓN VIERNES DE 7 A 8.15 DE LA TARDE PLENARIA DOMINGOS DE 11 A 13 HORAS PLENARIA ESTAMOS EN AV. DE MADRID 30 TERRASSA WHATSAPP +34670209338 EMAIL luismquiros@gmail.com
lunes, 22 de junio de 2026
lunes, 8 de junio de 2026
Cinco minutos en su presencia 8 de junio
El rey Saúl fue desechado por su desobediencia, pero lo que le llevó a su ruina, fue el orgullo. Adán y Eva fueron arrojados del huerto del Edén por desobediencia. Moisés no llegó a entrar en la tierra prometida por no obedecer la palabra de Dios, Jesús dijo: Porque me llamáis Señor, Señor y no hacéis lo que yo digo. La obediencia a su palabra, a sus mandamientos es necesaria, Ciertamente, no hay nadie que pueda obedecer toda la ley de Dios, y esta es la razón de la gracia y la misericordia de Dios, que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Nos corresponde luchar contra los deseos de la carne, haciendo morir lo terrenal, para que lo celestial reine. Será una batalla dura, caeremos sin duda muchas veces, pero mayor es el que esta en nosotros, y ciertamente habrá victoria.