Las guerras empiezan por intereses egoístas, y acaban por la misma razón, cuando ya no hay salida, después de que miles de soldados mueran, después de que todo quede destruido, los mismos que en los despachos iniciaron la guerra, las acaban sin que nadie entienda, el porqué empezaron y el porqué se acabó. En el libro del apóstol Santiago encontramos este pasaje:
«¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís» La maldad del hombre se manifiesta de muchas maneras porque en el interior no hay nada bueno, sin Cristo el corazón del hombre esta vacío del bien, Solo aquellos que tienen a Jesús en sus vidas pueden ser trasformados por un nuevo nacimiento espiritual.