Hay días en que alguien nos hiere y las palabras quedan dando vueltas en la mente. Perdonar no siempre cambia lo que pasó, pero puede abrir una puerta para dejar de vivir atados a ese dolor. Jesús conoce nuestras heridas y se acerca, sin pedirnos que finjamos estar bien.
Perdonar puede ser un camino, no una decisión que se resuelve. Podemos contarle al Señor lo que sentimos y pedirle ayuda para dar el siguiente paso. A veces ese paso es orar por quien nos lastimó; otras, poner un límite y buscar apoyo. Perdonar no significa permitir el abuso ni negar la verdad.
Dios nos ofrece misericordia cada día y puede sanar lo que parece imposible. No tienes que hacerlo todo en una tarde. Entrégale a Jesús tu carga, una parte a la vez, y deja que su amor te sostenga mientras vuelves a respirar con paz.
Pastor Luis Quiros
Versículo: «Perdonaos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.» — Efesios 4:32


