He aprendido de ti Santo Espíritu, que aunque me esfuerce, eres tu quien hace la obra, vale más cinco minutos en tu presencia que días de esfuerzo, tu palabra ya me lo enseño, que no es con espada ni con ejército, es con tu Santo Espíritu, pero hasta que uno no cae una y otra vez no aprendemos. ¿Pero Señor es cierto que yo como hijo tuyo tengo que esforzarme? Cierto, asi es, pero siempre será conforme a mi voluntad, ¿Y cómo sabré tu voluntad? Si estuvieran tus oídos abiertos, podrías escuchar mi voz, si tuvieras comunión conmigo, conocerás en tu espíritu ¿como es tu voz? Mi voz es trueno cuando ordeno, es dulce al dirigir, yo reprendo y castigo a todo aquel que amo, porque mi voz es mi palabra, y mi palabra es la voz. Me quedare quieto, pues tu me dices que en la quietud viene tu respuesta, callaré, para que me hables, porque en el silencio te oigo hablar, susurras tus palabras y me das paz, Gracias Jesús por dejar tu Santo Espíritu en mi. Te amo.
Tu siervo Luis Quiros

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