Cuanta velocidad tomamos cuando las cosa nos producen temor, corremos en nuestra mente, tenemos presión en nuestro interior, y sin embargo tu me dices constantemente, ¡No temas! El temor es algo que nos inquieta, no es malo, ha veces es una defensa, pero cuanto necesito de ti, Santo Espíritu, tu eres mi consuelo, tu palabra está llenas de promesas que son como un escudo delante de los malos momentos. David decía ¡Jehová es mi luz y mi salvación ¿De quién temeré? El es la fortaleza de mi vida. Como no darte las gracias Señor por tu ayuda, por tus palabras, por tu dirección, y aunque vengan mil pensamientos negativos y de temor, yo se que tus palabras prevalecerán. Me reconforta estar cerca y en comunión contigo, me alientan tus palabras son alimento a mi alma, Es en este momento que viene a mi corazón el salmo de David. "Caerán mil a tu lado, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. . Gracias Jesús.
Tu siervo Luis Quiros

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