El evangelio es sencillo, somos nosotros los que complicamos y retorcemos la palabra para adaptarla a nuestro gusto. Es sencillo amar, pero nos damos cuenta que el amor no está en nosotros, es sencillo perdonar, y aunque sabemos que cuesta, es un mandamiento de Dios que muchas veces excusamos y no perdonamos. Caminar en el orden de Dios establecido, dejar atrás, la maldad del corazón, orar se nos hace una montaña, y acudir a la congregación es un esfuerzo de titanes. Instruir a nuestros niños en su palabra, hacerles ver la verdad, motivarlos y dedicarles tiempo, parece algo imposible. Este sistema, esta corriente del mundo donde vivimos nos absorbe de tal manera, que pareciera que estemos en el vientre de la ballena que tragó a Jonás. ¡Señor ayúdanos a volvernos a ti y cogernos de tu manto!
Pr Luis Quiros
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, Es importante para nosotros conocer tu opinión.