La fe verdadera siempre se traduce en servicio. No es un sentimiento pasivo, sino una fuerza que nos impulsa a actuar y a reflejar el amor de Jesús en el día a día. Servir al prójimo puede ser agotador y, a veces, parece que nadie nota nuestro esfuerzo o dedicación.Sin embargo, la Biblia nos regala una promesa reconfortante que renueva nuestras fuerzas: "Porque Dios no es injusto como para olvidarse de vuestra obra y del amor que habéis mostrado hacia su nombre". Cada acto de bondad, cada palabra de aliento y cada sacrificio en silencio es visto por el Creador.Nuestra fe se fortalece al saber que no servimos para recibir el aplauso humano, sino por amor a Aquel que nos dio todo. Sigue sembrando amor con paciencia. Tu labor tiene un valor eterno y Dios recompensará tu fidelidad. ¡No te canses de hacer el bien!
Pastor Luis Quiros Siguenos
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