Hay días en que el cansancio pesa mucho. Las preocupaciones se acumulan y el corazón necesita recordar dónde encontrar ayuda. El salmista levantó sus ojos a los montes y afirmó: “Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121:1-2). No dijo que nunca habría dificultades; dijo que su ayuda tenía una fuente segura.
Dios no se distrae de tu vida ni se aleja cuando atraviesas una temporada difícil. Él sostiene tus pasos, te da sabiduría para decidir y fuerzas para continuar, incluso cuando solo puedes avanzar despacio. Hoy no tienes que resolverlo todo antes de descansar. Entrégale al Señor lo que te inquieta y pídele luz para el siguiente paso.
Respira, recuerda quién te acompaña y camina con confianza. El Creador del cielo y de la tierra también cuida de ti. Su ayuda no llega tarde: permanece contigo también hoy.
Pastor Luis Quiros
Versículo: «Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.» — Salmo 121:2

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