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jueves, 28 de enero de 2016

Nuestro Padre Dios

                                                   Nuestro Padre Dios


Padre”, que aparece 245 veces en el Nuevo Testamento, fue la palabra favorita de Jesús para referirse a Dios; la mencionó catorce veces sólo en el Sermón del monte, y también utilizó este nombre para comenzar a orar (Mateo 5-7).

Muchas personas, incluso los creyentes, no piensan que Dios sea un padre tan cercano, especialmente si se hallan viviendo en desobediencia. Pero la Escritura se refiere una y otra vez a Él como “Padre”. Las cartas de Pablo, por ejemplo, comienzan de esa manera, y el apóstol describe a los creyentes como una casa o una familia de Dios, los llama hijos de Dios y coherederos con Su Hijo Jesucristo (Romanos 8:17). 

sabemos que hay dos padres espirituales en el universo. Uno es Jehová, el Padre del Señor Jesucristo. 

Pero, ¿quién es el otro? Jesús se los explicó claramente: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él... Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis” (vv. 44, 45). 

siete aspectos de Su paternidad hacia nosotros.

Primeramente, Él desea tener una íntima relación con nosotros.
En segundo lugar, Dios anhela comunicarse con nosotros. Mateo 6:6 nos dice que busquemos un lugar apartado para orar a nuestro Padre, “que ve en lo secreto [y que] te recompensará”. Es decir, Dios nos escucha cuando hablamos con Él, y el Señor responde la oración. Él es la clase de Padre a quien podemos hablarle, y aunque es posible que no nos dé todo lo que queremos, el Señor responderá a nuestras peticiones dándonos lo que Él sabe que es lo mejor para nosotros (Mateo 7:7-11). 
Dios nos ama a cada uno de nosotros incondicionalmente

. Nuestro Padre celestial suple todas nuestras necesidades.

Dios disciplina a Sus hijos (Hebreos 12:5-10). 

Dios siempre nos guía para que hagamos lo correcto. 

Nuestro Padre celestial está siempre con nosotros.

UN BUEN PADRE:
1. Ama y cuida a su hijo(a), 1 Pedro 5:7
2. Protege a su hijo(a), Mateo 18;6
3. Provee a su hijo(a), Filipenses 4:19
4. Guía y enseña a su hijo(a), Juan 14:26
5. Ayuda a su hijo(a), Salmo 46:1
6. Anima a su hijo(a), Filipenses 4:13
7. Disciplina a su hijo(a), Hebreos 12:5-11
8. Alimenta a su hijo(a), Mateo 4:4
9. Tiene un plan para su hijo(a), Romanos 8:28, 29

Dios quiere que lo conozcamos por su nombre. ¿Por qué? Porque muestra la clase de persona que es. En efecto, Jehová significa “Él Hace que Llegue a Ser”. En otras palabras, este nombre indica que él llega a ser todo lo que hace falta a fin de cumplir su propósito. Podemos ilustrarlo así: a fin de cuidar bien de los miembros de su familia, el padre llega a ser su proveedor, consejero, juez, mediador, protector y maestro, dependiendo de lo que cada uno necesite en un determinado momento. De igual modo, el significado del nombreJehová nos da la seguridad de que, pase lo que pase, él es perfectamente capaz de llevar a cabo su voluntad, lo que siempre redunda en bendiciones para quienes le sirven.

El apóstol Pablo se refirió al Creador como “el Dios de amor y de paz” (2 Corintios 13:11). 

Deuteronomio 32:6

¿Así pagáis a Jehová,
Pueblo loco e ignorante?
¿No es él tu padre que te creó?
El te hizo y te estableció.
 ¿Comprendemos lo que implican estas palabras? Que aunque el pueblo de Dios tenía considerables deficiencias, su amoroso Padre celestial no dejaba de quererlo. Además, se encargaba de cubrir todas sus necesidades legítimas, fueran de orden material, emocional o espiritual.

El nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo, y se le da protección” (Proverbios 18:10).

En la época del profeta Malaquías, los israelitas afirmaban que Jehová era su Padre. Pero en vez de darle la honra y devoción que merecía, le presentaban en sacrificio pan contaminado y animales ciegos y cojos. Por eso, él les reprochó: “Si yo soy un padre, ¿dónde está la honra [que] a mí [se me debe]?”

 (Malaquías 1:6).

Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros

 

En el Oriente un huérfano se conoce  como  un  hijo  de  Dios.  Jesús  no  dependió  de  nadie  más,sino  sólo  del  Padre invisible universal, Quien se reveló a él como siendo Su única fuente de amparo. Su fe en Dios como su protector se fue haciendo gradualmente más fuerte y más vital, una vez  que los sueños de un padre terrenal se habían desvanecido. Siendo manso y humilde en sus modales,los hombres y las mujeres lo denominaron "Hijo de Dios," en arameo, Ear-aloha. Este es el nombre que el pueblo de habla aramea le da a un joven humilde. A un hombre  de  más  edad  se  le llama "El  hombre  de  Dios Nasha  tfalaha. Jesús  se  encuentra ahora  tan  cercano  y  próximo  de  su  Padre Celestial  que  instruye  a  sus  seguidores  a  no llamarle padre a nadie  más, " Porque Uno solo es vuestro Padre, el que está en el cielo."

Un padre para los huérfanos, un defensor de las viudas, es Dios en Su Santa morada.” (Salmo 68:5)

 Salmo 103:13, la declaración se hace: «Como el padre se compadece de sus hijos, se compadece Jehová de los que le temen

Mt. 11:27 27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

n. 1:12-13 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Ef. 4:6 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

1Jn. 3:1 1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Ser padre significa dar ejemplo, comprensión y cariño a nuestros hijos.
El elemento clave de la buena comunicación es el respeto

Como debe ser un buen padre


Dedícale tiempo a tus hijos
. Si quieres ser un buen padre, debes reservar tiempo todos los días para tus hijos

Acompaña a tus hijos en los momentos importantes.

·                                 Tus hijos recordarán estos momentos por el resto de sus vidas y el tenerte ahí junto a ellos significará mucho.

Enséñale a tus hijos lecciones importantes.
·                                 Divide estas lecciones con tu esposa. Ambos deben enseñarles a sus hijos las cosas importantes que necesitan saber para crecer.
  • Ayúdales a tus hijos a aprender de sus errores. Si han hecho algo mal, debes ayudarles a ver la razón y hablarles acerca de cómo evitar ese comportamiento en el futuro en lugar de solo castigarlos y seguir adelante.

Desarrolla una buena comunicación. 
  • Asegúrate de hablar con tus hijos diariamente para que sepas lo que les preocupa, lo que harán durante esa semana y lo que tienen en mente.

Planifica actividades con tus hijos.
  • Puedes ir a pescar una vez al año con tus hijos varones o a la playa con tu hija, o incluso a un viaje de campamento que tus hijos nunca olvidarán. 

Tómate el tiempo para estar a solas. 
·                                 Si no te tomas el tiempo para estar a solas, no podrás relajarte, recargar tus baterías ni darle a tus hijos el tiempo y la atención que se merecen.


Recompensa a tus hijos de la manera adecuada.
 I
·                                 No premies a tus hijos por algo que esperas de ellos, como hacer los quehaceres de la casa o limpiar su habitación. Si lo haces, pensarán que te hacen un favor.


Castiga a tus hijos de la manera apropiada.
 Cuando tu hijo tenga la edad suficiente para razonar, debe saber cuándo ha cometido un error
No grites.
·                                 Aunque pueda ser difícil, no debes permitir que tus hijos te vean perder el control.


No seas violento.
Si tus hijos piensan que podrías volverte violento, se callarán y no querrán estar cerca de ti. Debes evitar comportarte violentamente cerca de tus hijos o de su madre si tu objetivo es ganarte su respeto.
Sé temido y amado. 
Guía con el ejemplo.
·                                 Si quieres que tus hijos te traten con amabilidad y respeto, entonces deben verte haciendo lo mismo con otras personas, desde el mesero en el restaurante local hasta el vendedor telefónico.
·                                 Trata a la madre de tus hijos con respeto.
  • Parte de tratar a la madre de tus hijos con respeto significa compartir el cuidado infantil y los quehaceres de la casa con ella.
  • Deja que tus hijos te vean halagando a su madre y dándole el amor y el afecto que se merece.
  • No solo debes tratarla con respeto, sino amarla y esforzarte por mantener una relación de amor, diversión y educación. Si ella está feliz, entonces todos lo estarán.
  • Si se divorcian, nunca debes decirles a tus hijos nada malo acerca de ella, incluso si no terminaron en los mejores términos. Si les permites ver que tu relación con su madre no es la mejor, se estresarán y se confundirán.

·                                 Si puedes tragarte tu orgullo en frente de tus hijos, entonces verán que está bien admitir cuando han hecho algo mal.
·                                 Admitir que has cometido un error desarrolla más carácter que “hacer lo correcto” todo el tiempo.


Ayuda en las tareas del hogar.
 
·                                 Ayudar en los quehaceres de la casa no solo hará más feliz a tu esposa, sino que servirá para que tus hijos vean que tanto tú como ella trabajan como equipo y que también deben participar.

Gánate el respeto de tu hijo.
Debes comportarte de una manera que sea admirable, honesta y consistente para que tus hijos vean que eres un padre modelo y una persona digna de admiración.
·                                 Tus hijos no deben adorarte y pensar que eres perfecto, deben ver que eres solo un ser humano y querer hacer las cosas bien por sí mismos.

Llena a tus hijos de amor y afecto.
 
·                                 Tus hijos desean recibir amor y afecto de ti, sin importar la edad que tengan.
·                                 Halaga a tus hijos y hazles saber que tu vida no sería la misma sin ellos.
Ser comprensivo

Acepta que tus hijos no son tú.
 
·                                 Si tratas de controlar demasiado a tus hijos, se resentirán contigo y dejarán de ser honestos.
·                                 Deja que tus hijos tomen sus propias decisiones al permitirles ser independientes y de mente abierta. Es posible que quieras que jueguen béisbol, pero inscríbelos en una serie de actividades y deja que decidan lo que más les gusta.
Sé consciente de que los tiempos cambian
 Para ser un buen padre, debes entender que tus hijos no crecen en el mismo entorno en el que te criaste, aun si los crías en la misma época. Con la globalización, la influencia de las redes sociales y las políticas cambiantes de la sociedad actual, 

Acepta los errores de tus hijos.
·                                 Si no permites que hijos fallen, no aprenderán nada. Si bien puedes querer protegerlos, dejar que cometan sus propios errores los ayudará a tomar decisiones mejor informadas.
·                                 Debes continuar disciplinando a tus hijos de la manera adecuada cuando cometan un error, pero también debes hablar acerca de lo que hicieron mal y permitirles ver lo equivocado de su decisión en lugar de solo gritarles.


Sé consciente de los momentos en los que tu hijo atraviesa por dificultades.
Si quieres ser un buen padre, debes ser consciente de los momentos en los que tus hijos atraviesan por un momento particularmente difícil y ser atento con sus necesidades. Quizás a tu pequeño hijo le cuesta mudarse a una ciudad nueva y no tiene ningún amigo o tal vez tu hija atraviese por su primera ruptura amorosa y se encuentre emocionalmente destrozada.

Ten en cuenta que el trabajo de un padre nunca termina.
No asumas que una vez que tu hijo alcance la mayoría de edad o que tenga un título universitario tu trabajo como padre habrá terminado. Si bien es importante alentar a tus hijos a volverse independientes financiera y emocionalmente, también es importante hacerles saber que te preocupas, que siempre estás ahí para ellos y que los valoras.
·                                 Ten paciencia con todo lo que hagas por tus hijos.
·                                 Siempre escucha a tus hijos.
·                                 Siempre habla con tus hijos, no a ellos.
·                                 Practica lo que predicas guiando con el ejemplo y no inventes excusas para tus propias acciones como decir: “Haz lo que diga, no lo que haga”.
·                                 El objetivo de disciplinar a tu hijo es mostrarle que su conducta es inapropiada e inaceptable. El uso de la fuerza es pocas veces (o nunca) necesario para alcanzar esa meta, independientemente de la edad del niño. Por lo general, otros métodos, como el privar al niño de algo que valora, pueden ser más eficaces con el tiempo, mientras que al mismo tiempo preservas su autoestima y su respeto por ti como padre. Enseñarle a un niño a diferenciar lo bueno de lo malo es un proceso. Los métodos disciplinarios que parecer lograr resultados a corto plazo podrían presentar consecuencias negativas involuntarias a largo plazo.

·                                 Paga la manutención a tiempo.